¿Dermatitis y alergia? Nuestra experiencia

La dermatitis suele ser uno de los grandes caballos de batalla de los niños alérgicos alimentarios. Aunque no siempre ésta va asociada a una alergia (según un estudio de la Universidad de Valencia 1 de cada 5 pacientes con dermatitis atópica no tiene antecedentes de dermatitis atópica ni de otras enfermedades alérgicas) en muchas ocasiones sí conviene buscar la relación. Ya nos comentaba el doctor Garrido en esta entrevista que ciertas dermatitis de pañal o brotes rebeldes en otras zonas del cuerpo, suelen esconder enfermedades alérgicas.

Hay ocasiones en las que la relación es clara: nuestro hijo toma un determinado alimento y al rato se llena de ronchas y eccemas. Pero en otras no lo es tanto, y los brotes van y bien con mayor o menor intensidad sin que sepamos muy bien identificar la causa.

Actualmente me encuentro en esa tesitura con mi tercer hijo. En sus primeros meses de vida fueron muchos e importantes los brotes de dermatitis que tuvo por varias zonas del cuerpo, especialmente en el área del pañal, la cabeza (dermatitis seborreica), la boca, mejillas y tronco.

En una de las primeras revisiones que tuvimos, nuestra pediatra pareció verlo claro y aunque no presentaba ningún signo realmente alarmante que hiciera sospechar de una alergia alimentaria, la dermatitis que tenía unida a episodios (que podrían considerarse “normales” en un bebé sin antecedentes de APLV o sin otro tipo de sintomatología) de cólicos y reflujo, nos llevaron a iniciar una dieta exenta de leche, huevo y soja.

dermatitis atópica

Dermatitis seborreica

Al mes y medio de nacido, mi bebé comenzó a presentar la clásica costra láctea que la gran mayoría de bebés tiene. La piel se le escamaba y amarilleaba por la zona de la fontanela superior. Al principio no le di ninguna importancia pero con el paso de los días esa dermatitis se fue extendiendo a otras áreas como la frente, los párpados y las orejas y haciéndose cada vez más agresiva. Tanto es así, que ciertas zonas de la piel comenzaron a agrietarse y a sangrar, y todo ello a pesar del tratamiento riguroso que llevamos a cabo en cuanto aparecieron los síntomas.

Aunque la mayoría de los médicos afirman que este tipo de dermatitis no tiene nada que ver con las alergias alimentarias (de hecho, así nos lo confirmó en la entrevista el doctor Garrido), lo cierto es que en cuanto eliminé de mi dieta los alimentos arriba mencionados (¡este paso siempre hay que darle bajo criterio y supervisión de un profesional!), mi bebé comenzó a mejorar.

Dermatitis facial, tronco, extremidades

dermatitisLa dermatitis en mi bebé empezó a hacerse notable en áreas sensibles como los pliegues de las extremidades (ásperos, agrietados y en ocasiones con sangre), la zona superior del tronco, cuello y carita, sobre todo el área de la boca.

El tipo de eccemas que presentaba solían ser grandes, muy ásperos, de un color rojo (en ocasiones intenso), piel tirante y brillante y al tacto notaba reacción por parte del peque, como si le picara o molestara especialmente.

Dermatitis de pañal

Pero sin duda el área más comprometida y que más sufrió fue la zona del pañal. Tanto los pliegues, como los genitales y el área donde roza el pañal, lo tenía en carne viva. Ya no sólo presentaba rojeces e inflamación sino que en ocasiones se llenaba de pompitas o granitos que explotaban al limpiarle, llenándolo todo de sangre.

Con medicación y dieta logramos controlar los brotes los siete primeros meses en los que mi bebé estuvo alimentándose con lactancia materna exclusiva. Pero cuando comenzamos con la introducción de la alimentación complementaria, y a pesar de haber superado con éxito las pruebas de provocación que le hicieron a la leche y al huevo, los brotes han comenzado a aparecer.

dermatitis

Ahora se centran, sobre todo, en el área de las mejillas y la zona del pañal, donde los eccemas han llegado a ser tan grandes y duraderos que incluso le han dejado costras y cicatrices.

Y en esa encrucijada nos encontramos. Tratando de buscar el o los alimentos implicados (si es que los hubiera) de manera infructuosa. Llevamos un diario de comidas y tengo los cinco sentidos puestos en este tema, pero entre que no manifiesta ningún otro tipo de reacciones y entre que los brotes de dermatitis no son inmediatos a la ingesta de alimentos, se hace muy difícil dar con la causa y a veces llega a ser realmente desesperante 🙁

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Lecturas consultadas y recomendadas:

http://www.uv.es/=vicalegr/PTindex/dermatitis_atopica.html

La dermatitis seborreica y los lácteos nos e llevan bien

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2 Responses so far.

  1. Ana dice:

    En las mismas estaba con mi tercer hijo, la mayor fue alérgica al huevo y él mediano APLV y huevo, así que con un mes era fácil sospechar APLV, pero no, unido a eso comenzó con graves broncoespasmos, un RG que le obligó a estar 15 días con una sonda, y para rematar una eosinofilia desorbitada, se pidió un rash a leche que salió negativo, y a judias, y patata, los únicos alimentos que había probado a sus entonces 7 meses, todo negativo y una IGE perfecta, hasta que un día este verano sin darme cuenta le dimos un poco de merengue y la urticaria fue muy agresiva e inmediata, resulta que tiene un déficit de inmonoglubilinas que hacía que su IGE pareciera normal cuando realmente debía estar altísima. En resumen, una alergia a huevo que nos hace ir con adrenalina en el bolso. No voy a decir nada que no sepas… animo

    • Silvia dice:

      Madre mía, Ana… ¡me has dejado sin palabras! Está claro que no hay dos historias iguales en esto de las alergias alimentarias.
      Si te apetece ampliar un poco tu testimonio y que lo publique en mi blog puedes mandarme un escrito al correo: mimenusinleche@gmail.com.
      Un saludo y gracias por compartir

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