El comedor escolar. Mi experiencia

Una de las cuestiones que más preocupa a los padres de niños alérgicos es el momento de dejarles en el comedor escolar o de la guardería. Recibo al día decenas de e-mails donde me contáis vuestras experiencias (casi siempre muy malas) o me pedís consejo sobre cómo actuar o qué hacer para que todo funcione bien.

Ojalá tuviera la varita mágica para ello porque, de tenerla, no habría tenido que sacar a mi hijo del comedor del cole dos veces para optar, finalmente, por llevarle a comer a casa.

El curso pasado (con 4 años) decidí apuntarle al comedor del colegio de cara al inminente nacimiento de su hermana. Mi hijo venía contento y sus profes me decía que se comía siempre todo y a veces, incluso, repetía. Me alegré profundamente de que la adaptación hubiera sido tan buena.

Sin embargo, diez días después, el peque empezó a quejarse de dolores de tripa. A veces eran dolores aislados, otras retortijones que duraban horas y en otras ocasiones el dolor le despertaba incluso de noche. Días después de manifestar las primeras molestias abdominales comenzaron las diarreas acompañadas, siempre, de intenso dolor. Raro era el día en el que el niño no iba al baño hasta 3 o 4 veces y siempre entre lágrimas de dolor. Su cara palidecía, se encogía y me gritaba “¡ayuda, mamá!” mientras le duraba el cólico. Podéis imaginar la angustia y la impotencia que una madre siente en ese momento.

Primeras conversaciones

La estampa que estábamos viviendo me sonaba, por desgracia, (podéis leer AQUÍ cuando volvió a ocurrirle lo mismo) así que fui a hablar con el colegio para manifestar mis miedos de que algo no se estuviera haciendo correctamente. Sin embargo, como suele ser lo habitual en estos casos, no admitieron ningún posible error y me hicieron sentir diferente al decirme que ningún otro alérgico más se había quejado nunca.

Coincidiendo con estos episodios el peque comenzó a resentirse de otras cosas como oídos y garganta y las –itis comenzaron a hacer acto de presencia. En dos meses encadenó diversas otitis, faringitis, laringitis y bronquitis. No salía de una y se metía en otra. Fueron dos meses realmente agotadores en los que, además, las diarreas y el malestar no cesaban.

Durante este tiempo visitamos varias veces a su pediatra, grastroentoróloga y una naturópata y me llamó la atención que los tres profesionales coincidieran en decirme que todo el cuadro de virus concatenados que mi hijo había tenido se debían al fuerte episodio alérgico que a su vez estaba sufriendo. Una explicación simple: “si el niño está ingiriendo el alérgeno, su organismo se pone en pie de guerra para luchar contra ello debilitando enormemente las defensas y propiciando la entrada de diversos virus”.

Resolución del conflicto

¿Solución? Sacar al niño del comedor. Dos meses nos duró la prueba de comer fuera de casa y seis días después de sacarle las diarreas y dolores abdominales cesaron y no volvió a enfermar. Casualidad o no, ahí lo dejo.

Antes de que finalizara el curso hice un segundo intento, quizá esperanzada en que esta vez todo saliera bien y que la primera experiencia fuera tan sólo una nefasta coincidencia pero, lamentablemente, el resultado fue peor aún si cabe. Os lo contaré en un próximo post.

One Response so far.

  1. Mari Paz dice:

    Hola cuanto siento tu experiencia yo como coordinadora de un comedor escolar tengo que decir que hemos tenido muchos niños alérgicos y ponemos 1000 ojos en que no haya ningún problema mi hijo es aplv y come en el comedor donde yo trabajo,porque va a ese colegio ,al principio tuve mucho miedo pero le explique a la cocinera cual son los pasos a seguir con un niño aplv que alimentos son los que no puede ingerir y que debe leer todos los etiquetados ,también hable con la empresa que suministra,la comida e hice mucho incapie en que hay muchos alimentos que se pueden comprar a proveedores que no contengan alergenos,ni gluten y desde entonces mi empresa se esfuerza mucho en traer ese tipo de alimentos os invito a que no saquéis a vuestros hijos de comedor sino que luchéis porque vuestros hijos puedan comer fuera de su casa sin problemas,siento muchísimo que tengas esta percepción,un saludo y animo a todos los papas hay que luchar por nuestr@s hij@s

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