¿Es segura la prueba de provocación?

La prueba de provocación consiste en exponer a la persona al alimento que le ocasiona alergia para comprobar su reacción. Generalmente se realiza cuando la alergia es poco severa y el médico considera que no entraña un grave riesgo para la salud del paciente. Aún así siempre debe hacerse bajo control y en un hospital ya que, lógicamente, el riesgo de reacción existe.

A veces recibo e-mails de padres que me dicen que su propio pediatra les ha recomendado hacer una prueba de provocación en casa ofreciendo al niño alérgico el alimento que no puede tomar para comprobar si ya se ha sensibilizado a él. Según me comentó la gastroentoróloga de mi hijo esta sería una indicación muy poco profesional y sumamente arriesgada. Nunca (por leve que pueda ser la alergia de un niño) debe dársele a comer el alimento que le provoca alergia si no está debidamente controlado por médicos especializados.

Antes de realizar la provocación, el médico valorará el estado general del paciente y hará un estudio detallado mediante preguntas sobre su alimentación, su peso y su salud. Lo más probable es que también se haga un análisis cutáneo (prick-test) y si es negativo se culmine con esta prueba. Cuando el examen cutáneo sale positivo no suele hacerse provocación porque el riesgo de reacción severa es muy elevado (pero como siempre existen excepciones que marcará el propio paciente y el médico que le lleve).

Si el día de la prueba de provocación el niño estuviera enfermo, con fiebre, mocos o problemas gastrointestinales lo más probable es que la prueba se posponga ya que si ésta saliera positiva no se sabría si se trata por la alergia al alimento o la enfermedad en sí que el paciente tenga en ese momento.

La prueba de provocación oral es larga y puede llegar a durar varias horas. Consiste en la administración paulatina del alimento en cuestión.

En el caso de la leche empezará dándose 5 ml, 10 ml, 30 ml… hasta acabar con la cantidad que el médico considere oportuna que suele ser unos 100 ml (Información actualizada: En el año 2012 nos sometimos a una segunda prueba de provocación y estas cantidades habían variado. En el hospital donde nos trataron me dijeron que  las cantidades de leche se habían reducido para evitar que se produjeran vómitos por “empacho” que pudieran confundir a los médicos ante un diagnóstico) Entre todas las tomas transcurren unos minutos con el fin de observar la reacción del cuerpo y marcar el umbral de tolerancia del paciente. Una vez que se ha administrado toda la leche se debe esperar alrededor de otras dos horas para comprobar cómo se desarrolla la digestión. Sin embargo, aunque la digestión inminente se haga en el trascurso de dos horas, el alérgeno permanece en el organismo durante 24 horas más por lo que se deberá observar cualquier posible efecto aunque seamos dados de alta con éxito.

Entre el 80-90% de niños sometidos a una provocación superan con éxito esta prueba y saldrán del hospital con unas pautas claras de alimentación que consistirá en la introducción cautelosa del alimento prohibido hasta el momento. Hay que ir con tiento. ¡No se trata de empacharse a leche porque la prueba se haya superado!.

Todos los padres que debemos pasar por esto con nuestros hijos nos hemos preguntado alguna vez si es realmente necesario y seguro. Los médicos son muy cautelosos y lógicamente no van a someter a un paciente a esta dura prueba si no creen que pueda existir un éxito real de superación. El hecho de hacerla en un hospital confiere una tranquilidad absoluta pues los niños están permanente vigilados por personal sanitario cualificado.

 

4 Responses so far.

  1. […] nos enfrentamos a la segunda prueba de provocación. Para los que no habéis pasado nunca por una explico en qué consiste  en este post  pero hoy me centraré en hablaros de nuestra experiencia y de los resultados que obtuvimos. Para […]

  2. Isabel dice:

    Buenos días.
    Mi hija superó la prueba de provocación a la leche este viernes pasado.
    Nos diejorn que sustituyéramos su fórmula hidrolizada, yogures de soja,…directamente por leche y yogures normales. Sin medias tintas.
    Desde ayer ha aumentado la frecuencia de deposiciones. No son malas, sólo que en vez de unaó dos veces al día hace de dos a tres y bastante grandes.
    No he observado reacciones en piel y la niña está contenta.
    ¿Debería frenar el ritmo de introducción? ¿Dejo de darle la leche?
    Son preguntas que me hago y no sé si me habré equivocado al no ir introduciendo los lácteos poco a poco.
    Muchas gracias por esta gran web.

    • Silvia dice:

      Hola Isabel, siento no poder ayudarte pero no soy médico y desconozco si lo que le ocurre a tu peque es normal o fruto de ese cambio radical en su alimentación. Nunca había oído un cambio tan radical en la dieta; siempre he escuchado y leído que debe hacerse muy paulatinamente; pero si es lo que te ha dicho el médico debes confiar en que está bien indicado.
      Ánimo!

  3. […] tiempo dándole vueltas a este tema pues, aunque sé que se trata de una prueba segura, realizada en el hospital y bajo supervisión médica, no dejo de pensar en las dos experiencias […]

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