La escasa ayuda que recibí en mi lactancia (Parte 2)

El otro día os comentaba el periplo por el que pasamos con la lactancia materna hasta que a mi hijo le fue diagnosticado su problemaCon el diagnóstico claro de alergia a la proteína de leche de vaca y las recetas de leche hidrolizada bajo el brazo, se me planteó el dilema de ¿qué hacer con la lactancia materna?. Yo quería seguir pues, como comenté en el anterior post, mi hijo se agarraba bien al pecho y de no ser por los daños colaterales de su alergia ambos disfrutábamos mucho de ese momento, pero me daba terror seguir “experimentando” con algo que hasta el momento le había perjudicado tanto sabiendo que la leche hidrolizada le gustaba y le estaba haciendo bien. De ahí que decidiera optar finalmente por lactancia mixta.
Cuando planteé este camino a seguir en la consulta del pediatra surgieron las primeras dudas: la pediatra me decía que llevara una dieta exenta de lácteos pero la matrona consideraba que no era necesario. Al margen, mi ginecóloga consideraba una absoluta aberración que dejara de tomar lácteos en pleno post-parto cuando más falta hace el calcio (¡cuánta desinformación pues ya hemos visto cómo el calcio puede obtener por otras vías!). ¿Qué hacer entonces?
Un tanto desesperada, desesperanzada y aturdida por el rumbo que habían adquirido de pronto los acontecimientos, busqué información en Internet y leí que lo más recomendable era evitar los lácteos mientras se diera el pecho a un alérgico a las proteínas de leche de vaca. Así que suprimí de un plumazo y de la noche a la mañana todos aquellos alimentos que para mí son imprescindibles en mi menú diario: mi café con leche, mis postres lácteos, la porción de queso y el vaso de leche antes de dormir… ¡Fue un gran sacrificio!
Recuerdo levantarme como una zombie, tras 3 escasas horas de sueño, y malhumorarme por no poder tomarme un buen café con leche. Echaba de menos un montón de alimentos e incluso comencé a pasar por periodos de ansiedad por no poder tomarlos. Una mañana, fruto de la desesperación desayuné un café con leche y mi hijo pasó el día malísimo, con muchos retortijones y dolor de tripita. ¡Qué culpable me sentí! Tampoco podía tomar alimentos que llevaran trazas pues si bien la repercusión en mi hijo era algo menor también le afectaba a su sistema digestivo.
Al principio terminábamos la toma de pecho con un biberón de 10 o 30 ml de leche hidrolizada pero poco a poco fui ampliando la cantidad de leche artificial o sustituyendo íntegramente algunas tomas. 
Con el tiempo noté que mi leche disminuía cada día. Cada vez estimulaba menos la producción y recurríamos con más frecuencia a los biberones. Además, el hecho de que mi hijo remontara de peso rápidamente y cesaran sus vómitos y malestar me hizo ver la leche artificial como una gran salvación a la que acabé sucumbiendo en exclusiva a los tres meses de nacer mi bebé.
Ahora sé mucho más acerca de esta alergia y de los productos que hay en el mercado capaces de sustituir a la leche de vaca. Sé que hubiera podido tomar mi café de la mañana acompañado de leche de avena, de soja o de arroz, por ejemplo; sé que no hubiera tenido porqué renunciar a una buena tostada con mantequilla dando con las marcas adecuadas; también sé que mi postre lácteo no tendría porqué haberme faltado o que soy capaz de hacer espectaculares tartas y bizcochos sin recurrir a la leche de vaca… Sé tantas cosas que en su día no sabía que ahora sí me siento capacitada para afrontar una lactancia con dieta exenta o de asesorar a las madres que quieran optar por este camino que aconsejo al 100%. 
Me apena mucho pensar en lo mal que lo pasé con mi lactancia debido al extremo al que tuve que someter mi alimentación y me apena no haber tenido la claridad mental de buscar ayuda con mi alimentación. Pero aunque no dejo de entonar el mía culpa opino que una madre que está pasando por este difícil momento debería encontrar apoyo desde el primer minuto y a todos los niveles (psicológico, médico, alimenticio, informativo…) sin necesidad de tener que buscar y rebuscar.
Como todo en la vida las experiencias nos hacen madurar y aprender de los errores y si volviera a darse la misma situación en un futuro sabría perfectamente lo que debería hacer.

10 Responses so far.

  1. Anonymous dice:

    Vuelvo a repetir que me siento identificada contigo, yo lo único que si he tenido suerte en la pediatra y en el especialista(bueno y todas las doctoras de urgencias)Que siempre me han animado a continuar con la leche materna que a el es lo mejor que le sienta. Y me han ido diciendo cositas que podrían llevar proteína de vaca o trazas. Ya veras como otras mamas que ignoren estos temas y no reciban los conocimientos necesarios por parte de lo profesionales, se verán muy beneficiadas gracias a tu blog. Entre esas mamas yo, que aunque llevo en este mundo 7 mesecillos aun me queda muchísimo por aprender. Un abrazote Monica

  2. Isabel dice:

    Yo pasé por lo mismo.Mi hija ahora tiene 4 años y aunque seguimos una dieta de evitación,su alérgia sigue siendo muy alta.Cuando nació lo primero que hicieron con ella fue ponermela al pecho,todo iba bien ya tenia esperiencia pues era la segunda.Pero la segunda noche en el hospital la fastidiaron las enfermeras ofreciendole un bibi de lche artificial porque lloraba mucho y iba a despertar a toda la planta…tonta de mi dejé que lo tomara pues la enfermera dicia que seguramente la niña tendria hambre…(y yo os digo que hambre pasan las mamas en Etiopia y le dan el pecho a sus bebes)pero bueno hace un año tengo conocimiento de estas paginas y os aseguro que me hubieran ayudado mucho,no sabia nada de APLV ni nadie que hubiera pasado por lo mismo.

  3. Nosotros no descubrimos su alergia a la PLV hasta que empezamos, a los cinco meses, con la leche de fórmula. Parece que, como no tenía alergia muy alta, no le afectaba lo que yo tomaba.
    Pero de haberle afectado, estoy segura de que me hubiera pasado como a ti, en aquel entonces, por el gran desconocimiento que tenía acerca de los productos alternativos. Seguro que también hubiera dejado la lactancia materna.
    Es una pena que con un poco más de información se ayudaría tanto…
    Un beso guapa

  4. Silvia dice:

    @ Mónica: Qué suerte has tenido! De verdad que has sido una gran afortunada porque en la mayoría de los casos no se detienen a explicarte absolutamente nada y lo peor es que la mayor parte de las veces no lo hacen porque ni los propios médicos saben qué aconsejarte!

    @ Isabel: A veces en la propia Maternidad es cuando comienzan los problemas y como en todo, por puro desconocimiento de las enfermeras sobre este tema. Si se supiera que la leche artificial en los primeros días, o la alternancia entre pecho y bibe es el principal enemigo de esta alergia no se haría eso.
    Lo siento mucho!

    @ Y entonces llegó el caos: Es cierto! Cuando te dicen que debes mantener dieta exenta de leche empiezas a pensar: ¿Y qué voy a comer yo ahora? Y lo que desconocemos en un primer momento es la cantidad de cosas que hay para sustituir.

  5. Iratxe dice:

    Hola Silvia,
    No sé muy bien cómo he llegado a tu blog pero estoy encantada. He leído tus artículos en los que cuentas tu experiencia y son el espejo de muchas madres de niñ@s alérgic@s. Mis hijos son alérgicos y este ha sido un largo camino -a veces muy duro, lleno de dudas, de limitaciones, otras con muchas satisfacciones y maravillosas sorpresas- en el que al principio me encontré muy perdida. Hoy día continuamos con alergias y hemos aprendido a vivir con ellas con alegría, contando siempre con el cariño y la atención de familiares, amigos y quienes nos rodean.
    Con tu permiso te enlazo en mi blog. Un beso.

    http://www.cocinaamiga.com

  6. Silvia dice:

    @ Iraxte: Muchas gracias por pasarte por mi blog y comentar. Me alegra que te guste y lo encuentres de utilidad.
    Voy a incluir tu blog en mi página del blog “Sitios de interés”, pues me parece realmente útil y práctica.
    Siento que tus hijos también sean alérgicos pero me encanta leer tu mensaje de optimismo y positivismo. No hay nada como aprender a convivir con lo que nos toca vivir para ser mucho más felices.
    Un besito!

  7. Iratxe dice:

    ¡Muchas gracias Silvia!. Un beso,

    http://www.cocinaamiga.com

  8. […] Publicado el 08 mayo 2012. EtiquetasAlergia, Lactancia artificial, Lactancia materna, Lactancia mixta Leía el otro día un artículo sobre la poca ayuda que prestanla mayor parte de los hospitales españoles en el tema de la lactancia materna. Muchos de los profesionales médicos se limitan a aclarar alguna duda que la madre puede tener a este respecto pero sin fomentar de forma pro-activa la lactancia, ofreciendo un biberón artificial al segundo de solicitarlo. Esto mismo es lo que me ocurrió a mí y desde mi pequeño rincón me gustaría denunciarlo y animar a las madres que crean firmemente en que la lactancia materna es la mejor alimentación para su recién nacido a que no caigan en los mismos errores que yo caí. Tras mi cesárea y el nulo apoyo recibido en la maternidad donde tuve a mi hijo, mi bebé fue alimentado con biberón desde el primer momento de su llegada al mundo. Cuando las enfermeras escuchaban llorar a mi hijo me decían que era por hambre y que los niños nacidos por cesárea lo pasaban muy mal porque la leche de las madres tardaba más en subir que en un parto vaginal y por eso había que ayudarles con biberones artificiales. Debido a este hecho no estimulé como debiera haberlo hecho la subida de la leche y esta tardó una semana en aparecer. Para entonces mi hijo había sido expuesto con demasiada premura a la leche artificial, motivo principal de su alergia. Las dos semanas de lactancia materna en exclusiva que tuvimos fueron bastante desastrosas porque si bien el peque se agarraba con fuerza al pecho y no me dio problemas de grietas, mastitis o irritaciones, su alergia ya había hecho acto de presencia manifestándose con fuertes cólicos durante todo el día, llantos sin consuelo y vómitos en propulsión al finalizar las tomas. Durante ese tiempo estuve yendo a un taller de lactancia pensando que el problema del malestar físico de mi hijo era mi leche.La pediatra se empeñaba en decirme que quizá le estaba “empachando” mucho y que por eso vomitaba pero algo me decía que los vómitos de mi hijo no se debían a un simple “empacho”. En el taller de lactancia, la matrona comprobó que el agarre de mi bebé al pecho era correcto, que el niño se alimentaba bien, que no tragaba aire y que no comía tan en exceso como para vomitar después la toma, así que ella fue la que dio la voz de alarma de que algo no marchaba bien. Durante esas dos semanas de lactancia en exclusiva se sucedieron un sinfín de visitas al pediatra para control de peso y varias visitas a urgencias por fuertes vómitos donde, finalmente, le fue diagnosticada su alergia a la proteína de leche de vaca. Salí del hospital con un diagnóstico que no supe cómo afrontar y una receta de leche de fórmula hidrolizada para comprarle en la farmacia. Ninguna otra indicación más para poder seguir con lactancia materna. Fue realmente desolador. Al día siguiente llevamos a su pediatra el diagnóstico de alergia y ella fue quien me aconsejó dejar de tomar lácteos para seguir dándole el pecho. Sin embargo, como mi hijo había perdido tantísimo peso lo que realmente interesaba en ese momento era hacerle despuntar y como parecía que la nueva leche hidrolizada le estaba sentando bien decidimos comenzar una lactancia mixta. La lactancia mixta fue dura y poco duradera debido a la escasa información que recibí y la nefasta ayuda que me fue dada. Pero eso lo relataré en próximos post. […]

  9. Hoy en día hay muchos niños que tienen alergia a la leche de vaca, por suerte hay muchas marcas especializadas que brindan ayuda en estos casos, además de especialistas que dominan el tema. Yo tuve que suprimir la lactancia materna por problemas de salud, por lo que me pasé a la leche artificial blemil que encontré en Ordesa, la verdad es que estoy muy contenta con ello pues mi hijo está sano y fuerte.

    Un saludo!
    Pilar

    • Silvia dice:

      Lo ideal es la lactancia materna, por encima de la artificial, pero si no se puede hay que dejar al pediatra que valore qué tipo de leche ofrecer al bebé porque dependerá de muchos factores el recetar una u otra.
      A mi hijo le mandaron Nutramigen y yo solo tengo buenas palabras hacia esa marca que hizo despuntar a mi hijo, le curó, y le alimentó durante dos años

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