Pérdida de peso: primer signo de alarma

Mi hijo nació con 3,700 kg de peso. Fue un niño muy grande y siempre he pensado que este peso fue lo que le salvó de sufrir problemas mayores ya que desde su primer día de vida la pérdida de peso comenzó a hacerse evidente.

Nos dieron el alta a los 3 días de nacido con 3,400 kg. Había bajado 300 gr en 72 horas y este hecho nos puso en alerta. El pediatra que le vio en el hospital nos comentó que era normal que los recién nacidos perdieran peso pero nos recomendó hacerle un seguimiento ya que su pérdida había sido algo más elevada de lo que era habitual.

Nos obsesionamos bastante con este tema y todos los días a la misma hora íbamos a la farmacia a pesarle. Era desconcertante comprobar cómo mi bebé bajaba cada día de peso con respecto al día anterior. A veces eran 30 gramos, otros días 50 gr, otros 200 gr…

Mi marido y yo llevábamos en el bolsillo una tabla con sus pesos que diariamente repasábamos para desesperación nuestra. Tal era la obsesión que teníamos que siempre procurábamos pesar al niño con la misma ropa que el día anterior y con el pañal completamente seco. Cualquier miligramo arriba o abajo era de vital importancia.

El pediatra que le vio los primeros días me recomendó asistir a un taller de lactancia, creyendo que el problema radicaba en una postura incorrecta a la hora de mamar, frenillo o cualquier otra circunstancia que interfiriera en una adecuada ganancia de peso. Pero nada más verme, la matrona descartó todo tipo de problemas asociados a la lactancia materna. Mi hijo se agarraba bien al pecho, succionaba con fuerza y no tenía frenillo.

Yo vivía pendiente de su pérdida de peso y convertí la lactancia materna en una auténtica obsesión. Prácticamente no dejaba a mi hijo dormir o descansar pues me lo ponía continuamente al pecho deseosa de que recuperara, cuanto antes, el peso que estaba perdiendo. Esto no hizo sino empeorar la situación y los vómitos comenzaron a hacer acto de presencia.

Al acabar de mamar mi hijo vomitaba toda (o prácticamente toda) la toma. La pediatra no me prestaba demasiada atención cuando le comentaba este hecho y me decía que era normal que los recién nacidos regurgitaran al terminar de comer, o que incluso podía deberse a que le “cebaba” demasiado, pero yo estaba segura de que aquéllo no era una regurgitación normal sino un vómito en toda regla.

Y así pasaban los días: vómitos a todas horas, llantos sin consuelo, malestar, cansancio extremo de su padre y mío y preocupación constante.

9 Responses so far.

  1. Uh, eso me trae recuerdos. Me molesto cuando recuerdo que el pediatra hacía caso omiso de mis alertas de rechazo a la leche artificial. Te entiendo absolutamente.
    Saludos.

  2. Mamu, voy a recomendar tu blog a varias mamis que conozco con bebus que padecen esta misma alergia. Realmente es un trabajo enorme adaptarse a comer sin proteinas de la leche vacuna, te admiro y te mando mucha fuerza!
    Abrazos gigantes y éxitos en esta ardua tarea!
    Julie
    Admin del Staff

  3. Silvia dice:

    Mujer y Mamá: ¿Tú también tienes un peque con alergia? ¡Podemos ayudarnos mutuamente! Seguro que nos vendrá bien!

    Staff de Mamuchas: Muchísimas gracias! Espero llegar a un número grande de madres con niños con el mismo problema que el mío porque creo que puede sernos muy útil apoyarnos y aconsejarnos unas a otras.

    Gracias a ambas por pasaros por mi blog y comentarme!

  4. […] sobre la alergia de mi hijo. Ya he comentado en varios post que lo que nos puso en alerta fue la pérdida de peso incontrolada y los vómitos a propulsión. Ambos factores nos indicaron que algo no marchaba bien y a raíz de […]

  5. […] tanto para él como para su padre y para mí, que veíamos impotentes como nuestro pequeño bajaba de peso a la velocidad de la luz sin que nada ni nadie supiera cómo […]

  6. […] que, como hecho aislado, la pediatra no le prestaran ninguna atención, y que mi niño tuviera que adelgazar 700 gr en sus 3 primeras semanas de vida para identificar que, evidentemente, había un […]

  7. […] que a partir de ahora debía darle el pecho cada hora aproximadamente. Se trataba de que el niño recuperara cuanto antes los 700 gramos que había perdido desde su nacimiento. Mi peque tenía 3 semanas de vida y pesaba poco más de 3 kilos. Pero era de vital importancia […]

  8. […] mi hijo comenzó con la pérdida acusada de peso y los vómitos sin control y a todas horas, la pediatra cometió el error de tratar […]

  9. Naiara dice:

    Silvia,
    Tu hijo vomitaba tras cada toma? Es muy importante para mi saber esto…
    Mi hija no lo hacía. Era esporádico, casi diario sin serlo pero no en todas las tomas. Cuando empezó con diarrea llevaba varios días seguidos sin vomitar nada. Son hipotesis mías… quiero pensar que ella tiene un umbral de tolerancia y que entonces se rebasó… aunque son conjeturas estúpidas. Es que le doy muchas vueltas al tema. Ella nunca perdió peso, es mas, ganaba a expuertas, mucho mas que otros niños sin alergias. Hasta los 6 meses a kilo por mes. Con esa edad pesaba 8.500 kg!
    Gracias por ayudarnos a todas las mamás desesperadas con esto de la APLV.

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