Faunia, un parque divertido y conciencia con las alergias

En algunas ocasiones he denunciado en este blog la poca conciencia que tienen algunos establecimientos hoteleros y restaurantes con el tema de las alergias alimentarias. Pero también me gusta hacerme eco de aquellos sitios en donde todo son facilidades y en los que encontrar un menú para el peque resulta tarea sencilla.

El pasado fin de semana estuvimos en el parque Faunia. Pasamos un día estupendo viendo a los animales, interaccionando con ellos, dándolos de comer… Mi hijo se lo pasó fenomenal y disfrutó mucho con la visita.

Íbamos con otro grupo de niños, uno de ellos alérgico a las nueces y avellanas y hubo un detalle curioso que me llamó gratamente la atención pues no todo el mundo hubiera “caído” en ello: nos acompañaba una monitora que dio a los peques del grupo un poquito de comida (una mezcla de muesli y ciertos frutos secos) para que pudieran dársela a los patos. Cuando tocó repartir al peque con alergia, se acercó a su madre y le preguntó si podía darle. Seguro que no todos hubieran pensado que aquel mejunje para patos podría contener trazas o fragmentos de los frutos secos que aquel niño no podía tomar así que ya solo este detalle me hizo ver la conciencia que existe en el parque con este tema.

Repartidos por todo el parque hay varios restaurantes y kioscos donde poder comer en cualquier momento pero cuando vas con un niño alérgico ya se sabe que no todo vale. Así que decidimos ir al restaurante El Olivo, un autoservicio con platos muy variados donde estaba segura que encontraría algo para el nene.

En cuanto entré al restaurante pregunté a las cocineras qué tipo de menús estaban libres de lactosa, proteínas lácteas y trazas y en seguida, muy amablemente, me supieron informar con todo detalle de los platos aptos. Bien es verdad que de toda la variedad de platos que había en el buffet, los aptos para mi hijo se quedaron muy reducidos pero ya sabemos que eso siempre pasa cuando hay una alergia de tal magnitud como es la leche o el huevo.

Lo que eché en falta fueron los postres. Había varias clases de frutas pero a mi hijo -como a casi todos los niños pequeños- le cuesta mucho tomar fruta y su postre suele ser casi siempre un yogur. Había tartas de todo tipo, yogures, flanes, helados… pero nada que él pudiera tomar. Y es que todavía cuesta encontrar restaurantes donde ofrezcan yogures o flanes de soja y no entiendo el motivo. No pido que haya tartas o helados especiales para el colectivo alérgico, pero un simple yogur de soja es una opción sencilla, económica y que daría servicio a los intolerantes a la lactosa y alérgicos a la proteína de leche de vaca que quieren tomar otro tipo de postre que no sea una pieza de fruta.

Pero en general, y salvando esta pequeña “queja-propuesta”- todo fue estupendo, tanto la comida como la amabilidad del personal del restaurante para informarme de todos los alimentos aptos para mi hijo.

3 Responses so far.

  1. Silvia dice:

    ¿Y no te da miedo de que contaminen el plato o que este hecho en sartenes o aceites que contengan trazas? Soy madre de una niña aplv de 32 meses y a veces me da pánico hasta que me calienten la comida que llevo. Creo que necesito más información para quitarme estos miedos porque ni vamos de vacaciones a cualquier sitio que no pueda cocinar yo y a bares ni te cuento… Para mi esto no es vida y ya llevo así 27 meses y no me acostumbro. Nunca pensé que un niño me limitaría la vida, en este caso no lo ha hecho mi niña, ha sido su alergia.

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