¿Por qué no hay más negocios que piensen en los alérgicos?

Los fines de semana nos gusta salir a desayunar juntos a una cafetería que hay cerca de casa. El trato es estupendo y los productos riquísimos pero, como la inmensa mayoría de las cafeterías que nos encontramos en la calles, no tiene ni un solo producto pensado para alérgicos. Siempre que salimos me llevo en el bolso las galletas de mi hijo y un termo con su leche pero reconozco que me fastidia y apena bastante que los restaurantes y cafeterías no piensen, por poquito que sea, en las personas alérgicas, sobre todo en los niños.

A raíz de este hecho planteé a mi marido la idea de montar una cafetería-pastelería en donde ofrecer productos aptos para todos los públicos pero en donde también existiera la posibilidad de tomarse un vaso de leche vegetal o una porción de tarta sin leche, huevo o gluten. Desde entonces llevo dándole vueltas al tema y si no fuera porque mi economía es la que es y porque para montar un negocio se necesita mucho dinero quizá me habría lanzado ya a hacerlo.
Como madre de un niño alérgico me doy cuenta de que la oferta en restauración es prácticamente nula además, como comentaba en mi último post, tampoco hay hoteles pensados para ellos y las tiendas en las que comprar sus productos no proliferan precisamente. La mayor parte de los padres con niños alérgicos a la proteína de leche de vaca hemos pensado alguna vez en encargarles una tarta de cumpleaños en pastelerías especializadas pero sus elevados precios nos hacen preferir inventarnos recetas mágicas para ellos.
Hace un par días, hablando de este tema con el responsable de una página web hotelera, me hizo una pregunta: ¿qué es necesario que tenga un negocio para satisfacer, además, a los alérgicos a la proteína de leche de vaca? Pues sin ser una experta en la materia se me ocurren varias cosas a tener en cuenta:
  • Cocinas separadas: por un lado la cocina para todos los públicos y por otro la cocina donde elaborar los alimentos para alérgicos. Esto nos garantiza que no haya contaminación cruzada, que los útiles de cocina sean diferentes (todos sabemos del grave riesgo que corre un alérgico si utilizamos la misma sartén para hacer su comida que la que previamente se ha utilizado para hacer otro alimento que contiene el alérgeno al que es sensible) y que las manos que procesan y elaboran ese alimento sean exclusivas
  • Personal preparado, muy bien formado y sobre todo sumamente concienciado. Es importante que sepan discernir las diferentes alergias alimentarias y que no mezclen celiaquía con alergia a la proteína de leche de vaca o con intolerancia a la lactosa (tres problemas de salud que tienen a confundirse entre sí con relativa frecuencia)
  • Vitrinas independientes para la exposición y conservación de alimentos (por la misma razón que lo expuesto en el primer punto)
  • Ofertar diversos tipos de alimentos vegetales que sustituyan a los productos que contengan leche de origen animal (yogures, mantequilla, nata, leche, natillas, bollería, galletas, panes…)
  • Cubertería y vajilla para alérgicos debidamente identificada y no mezclarla jamás con el resto
  • Y sobre todo no incrementan en exceso el precio final que debe pagar el consumidor porque lidiar día a día con una alergia alimentaria supone un vuelco económico importante en una familia media. Es cierto que al final el dinero es lo menos importante pero a todos nos apetece poder disfrutar de una rica porción de tarta en una cafetería sin dejarnos medio sueldo en el intento.
Visto así puede parecer demasiado engorroso para cualquier persona que quiera montar un negocio pero sólo es cuestión de conciencia y formación. Además, según los últimos estudios publicados las alergias alimentarias ya afectan al 25% de la población (6% niños) y, como dije en mi anterior post, ofrecer alternativas de ocio y restauración a una persona alérgica es, desde el punto de vista del empresario, ganar un cliente para toda la vida.

4 Responses so far.

  1. Iratxe dice:

    ¿Te imaginas poder ir a un restaurant y comer con la absoluta tranquilidad de que a tus hijos no les va a dar una reacción alérgica…?, ¡sería maravilloso!. Lo complicado con las alergias ¡es que son muchas! y quien no tiene alergia a la leche o al huevo, la tiene a las lentejas, a los frutos secos, a la merluza, los mariscos, a la carne de cerdo, al pimiento, al maíz, al …, en fin… Un beso,

    http://www.cocinaamiga.com

    • Silvia dice:

      Es cierto, es complicado que un restaurante pueda tener cocina para todas las alergias que existen pero sería excelente que al menos para las principales sí tuvieran alguna alternativa segura

  2. Guadalupe dice:

    En starbucks puedes tomar leche de soja y los recipientes que usan nunca se mezclan, cada uno para un tipo de leche diferente

    • Silvia dice:

      ¡Gracias por la información. No lo sabía pero no me esperaba otra cosa! Es una cadena americana donde gran parte de su población consume leche de soja. Es una suerte que aquí continúen haciéndolo igual.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *