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Cuando uno de los dos progenitores padece algún tipo de alergia o cuadro asmático las probabilidades de que su hijo manifieste alergia (la misma que tienen sus padres o cualquier otra, sea alimentaria o ambiental) ascienden hasta un 50%. La alergia concreta a algo no es lo que se hereda sino la predisposición a padecer alergia. Es lo que se conoce como factor atópico.

Por otro lado, debemos tener presente que uno no nace alérgico sino que el alérgico se hace con el tiempo y en cualquier momento de su vida, pero en individuos con una carga atópica (es decir, con predisposición a padecer alergia) la exposición a ciertos factores puede hacer que la alergia aparezca de forma temprana.

Dicho esto, en casa ni mi marido ni yo somos alérgicos a las proteínas de leche de vaca. Mi marido no tiene ningún tipo de alergia ni asma pero yo sí tengo alergia al epitelio de perro y gato, ciertos pólenes, rinitis estacional y soy asmática. A su vez, mi madre es asmática y alérgica anafiláctica a ciertas frutas y medicinas.

¿Por qué mi hijo presenta alergia a las proteínas de leche de vaca?

Yo tuve un embarazo de lo más normal aunque con mucho ardor de estómago que mitigaba bebiendo leche; muchísima leche. Fue un remedio casero que leí en Internet que me ayudó bastante a paliar estas molestias así que cuando mi hijo fue diagnosticado de APLV en lo primero que pensé fue en los litros y litros de leche que estuve bebiendo en la recta final de embarazo. ¿Habría tenido algo que ver? Posteriormente supe que el hecho de beber o no beber leche en el embarazo no es un factor que desencadene o no la aparición de APLV en el bebé. 

Mi peque lleva escrito en los genes una predisposición alérgica por la carga familiar que tiene, por lo que si a esa “predisposición” se le suma la exposición a ciertos factores de riesgo, el resultado fue la aparición de la APLV. 

Mi bebé tuvo una exposición, demasiado prematura, a la leche de fórmula. Esto genera en el recién nacido una respuesta autoinmune que se manifiesta, posteriormente, con una serie de reacciones alérgicas. A veces esas reacciones tardan más o menos en salir y son más o menos intensas en función del organismo, pero siempre se producen una vez se ha expuesto al sujeto al alimento alergeno en cuestión nunca la primera vez que se le expone.

El recurrir en el hospital a esos primeros biberones cuando posteriormente se va a ofrecer lactancia materna o el alternar la lactancia materna con fórmula las primeras semanas de vida, aumenta en los niños con carga atópica las probabilidades de desarrollar APLV.

Pero da la casualidad de que esto no nos lo informan en el hospital…

Me da muchísima pena comprobar como algunas mujeres desconocen este problema potencial cuando recurren a esos “primeros biberones”, e incluso a veces son los propios profesionales sanitarios los que incitan a ello o los que se lo ofrecen al recién nacido sin el permiso de sus progenitores (biberón pirata)

Cuando en mi hospital las enfermeras escuchaban a mi hijo llorar y me veían afanándome por tratar de darle el pecho, me decían: “Dale un biberón y te quitas de líos. Cuando te suba la leche ya intentas lactancia materna”