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Hace algunas semanas publiqué una entrevista con el pediatra Jesús Garrido, autor del libro “Crianza Respetuosa” y de la web Mi pediatra online. Como la entrevista fue larga y las cuestiones que tratamos fueron muy variadas e interesantes, decidí dividirla en dos partes y dejar para hoy dos temas que a muchas familias de niños alérgicos les interesa especialmente: los problemas de piel y el reflujo.

Entrevista

Jesús Garrido¿Existe relación entre la dermatitis atópica en los niños y las alergias alimentarias?

La dermatitis atópica es un cuadro independiente de alergias en el sentido de que la mayoría se desencadenan sin sufrir alergia alimentaria. Es un problema inmunitario y dermatológico. Pero cuando se es atópico, los brotes pueden desencadenarse o ser más frecuentes si hay una alergia alimentaria. Yo siempre las busco en dermatitis rebeldes, y a veces las encuentro. Pero en muchos casos no.

En la dermatitis del pañal, especialmente cuando las recaídas son muy habituales, es casi seguro que haya una alergia o intolerancia alimentaria implicada. 

En otro tipo de dermatitis como la costra láctea no. La costra láctea es una dermatitis seborreica más definida por el efecto de hormonas y las características de la piel del bebé que por alergias.

¿Hasta que punto unos padres con un bebé que padece un fuerte reflujo deberían sospechar de la existencia de una alergia? ¿El reflujo por alergia es diferente al reflujo por inmadurez?

Este es uno de mis caballos de batalla diario. Hay muchísimo RGE oculto que no está siendo tratado y con gran afectación del bienestar del bebé. Pero hay que distinguir bocanadas y RGE ácido.

  • Bocanadas. Los bebés tienen una válvula en el cierre superior del estómago que no funciona bien en los primeros meses de vida. Conforme crecen aumenta el tamaño de la toma y se espacian lo que favorece que las bocanadas vayan en aumento hasta la introducción de la alimentación sólida. Pero una bocanada no debe generar dolor. Si cuando la comida sube produce molestias hablamos de RGE ácido
  • RGE ácido. Cuando un bebé nace no necesitaba generar ácido en su estómago, ya que dentro de su madre no tenía que digerir el alimento. Poco a poco, durante las primeras semanas de vida va aumentando la producción de ácido en el estómago. A veces se pasan y empiezan a aparecer signos de RGE ácido:  Interrumpe las tomas llorando y arqueándose hacia atrás con dolor evidente, muecas de asco cuando refluyen cantidades pequeñas, incomodidad, lengua blanca, tos irritativa, moco en la garganta…

En algunos casos este exceso se autoregula en pocos días. En otras ocasiones se mantiene elevada y es necesario tratarlo. De no hacerlo, a parte de generar una esofagitis por reflujo que puede llegar a producir sangrados, el bebé tendrá una mala relación con la comida y con el sueño que puede marcarle durante años.

Una de las cosas que influye en la secreción de ácido del estómago es la irritación de la mucosa (lo que puede ocurrir en alergias alimentarias) y un mayor estrés general (que también ocurre en las alergias alimentarias). Por tanto, para mí un RGE ácido, a parte de tratar el reflujo implica buscar posibles alergias alimentarias. 

Más información

Si os interesa leer más artículos acerca del reflujo en bebés os comparto estos post que escribí al respecto:

Reflujo gastreesofágico y su relación con la APLV

Reflujo oculto o silencioso

Pautas para tratar el reflujo oculto en bebés