Los vómitos como síntoma de APLV

El tema que hoy toca es poco agradable de tratar pero muy necesario para identificar una alergia como ésta: los vómitos.
Un recién nacido no se sabe expresar más que por el llanto y muchas veces su llanto se confunde con otras necesidades como hambre o sueño. Cuando ese llanto inconsolable se acompaña de vómitos se empieza a pensar que puede haber un problema de fondo pero, ¿cómo identificar si se trata de un vómito o una simple regurgitación tan común en los bebés?
Recuerdo acudir a la consulta del pediatra casi todos los días para contarle que mi bebé vomitaba a todas horas. 
“Es normal que los bebés regurgiten debido a su sistema digestivo aun inmaduro” – me explicaba. Yo era madre primeriza, joven y sin experiencias de bebés en mi entorno pero algo me decía que los vómitos de mi bebé no eran simples regurgitaciones debido a inmadurez.
Las características que me ponían en alerta eran las siguientes:
  • Los vómitos eran a propulsión o en escopeta y se producían nada más terminar de mamar. Al principio, la pediatra me decía que vomitaba porque comía demasiado así que opté por interrumpir la toma a la mitad y ver qué pasaba. Mi experimento no falló y comprobé cómo, -aunque diera el pecho al niño tan sólo durante 2 minutos- el vómito se producía inmediatamente después y era más o menos abundante en función de la cantidad de leche que había ingerido.
  • Entre las tomas, y a lo largo de todo el día, el niño continuaba vomitando, aunque ya eran pequeñas bocanadas acompañadas a veces de llanto, gases y malestar.
  • Por la noche solía cambiar las sábanas de la cuna un par de veces, y a él de pijama unas tres o cuatro veces. Durante el día el cambio de ropita era constante y jamás salía a la calle sin ropa de repuesto porque raro era el día en que no acababa manchado de pies a cabeza.
  • Diariamente solía lavar entre 20-25 baberos y llegué a tener un cajón de la cómoda exclusivamente para este accesorio.
Mi hijo fue adelgazando por momentos y su aspecto comenzó a deteriorarse. Sus mofletes comenzaron a desaparecer y su estado de ánimo se alteró. Le costaba dormir y siempre parecía disconforme o a disgusto e incluso varios momentos del día se los pasaba llorando a pleno pulmón. “Son los cólicos del lactante” – nos decía la familia…

7 Responses so far.

  1. Gabriela dice:

    Me has hecho recordar de una noche en que mi hija justo cumplidas las 3 semanas, vomitó tanto, el vómito llegó hasta la pared. Yo. Me derrumbé, se la entregué al padre y salí totalmente ansiosa, llorando y gritando al baño. LLamé al pediatra y me dijo que como yo podía estar segura de que era vómito… Duele, duele pensar que a veces un pediatra hombre cree saber más que una madre, si aunque primeriza 🙁

    Esperar a que un nene que nació con 3700grs -Grande- pierda 700 grs me parece un absurdo!! *Suspiro*

  2. Tienes razón, es muy duro no sentirse escuchada cuando tu intuición te dice que pasa algo.
    Lo que más me entristece de todo es que mi hijo tuviera que adelgazar tantísimo para llegar a ser escuchada…

  3. […] atención cuando le comentaba este hecho y me decía que era normal que los recién nacidos regurgitaran al terminar de comer, pero yo estaba segura de que aquéllo no era una regurgitación sino un […]

  4. […] presa del pánico y sin parar de llorar. Así que nos marchamos al hospital en vista de que en la consulta de su pediatra habitual no éramos escuchados. Aunque tampoco en aquella ocasión lo fuimos en urgencias. Nos atendieron rapísimo, esa es la […]

  5. […] a mi hijo su APLV si algo me llamaba poderosamente la atención era su hipo, eructos y vómitos fáciles a todas horas. Cuando se lo consultaba a su pediatra el diagnóstico era siempre el mismo: […]

  6. […] mi hijo comenzó con la pérdida acusada de peso y los vómitos sin control y a todas horas, la pediatra cometió el error de tratar de arreglar el problema incitándome a que […]

  7. […] comentado en varios post que lo que nos puso en alerta fue la pérdida de peso incontrolada y los vómitos a propulsión. Ambos factores nos indicaron que algo no marchaba bien y a raíz de ahí comenzamos con las […]

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